dilluns 11 de gener de 2010

Il faut être toujours ivre

Hay que estar siempre ebrio. Eso es todo, es lo único que importa. Para no sentir la carga del tiempo que destroza tus hombros y que te inclina hacia el suelo, hace falta embriagarse sin tregua.

¿Pero de qué? De vino, de poesía o de virtud, como os plazca. Pero embriagaos.

Si a veces, en las escaleras de un palacio, sobre la verde hierba de un foso o en la sombría soledad de vuestra habitación os despertáis y la embriaguez se ha atenuado o ha desaparecido, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntad qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro y el reloj os responderán: "¡Es hora de embriagarse¡ ¡Para no convertiros en esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, embriagaos sin tregua! De vino, de poesía o de virtud, como os plazca."

De Charles Baudelaire.

Traducción del francés de un servidor. A las 2.30 de la mañana, así que pido disculpas de antemano por los errores.






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